
Hoy jueves catorce tuve que tomar la decisión más difícil de mi vida. Hoy es mi último día con él, no quise pasar la tarde en mi casa porque me iba a sentir demasiado triste, voy a extrañar cada vez que llego q me somate la puerta para que lo dejara entrar, cuando me movía la cola y saltaba de felicidad cuando le iba de comer, del miedo que le tenía al agua, pero a pesar de eso era feliz cuando lo bañaba pues lo hacía cuando él deseaba porque se acerca a la manguera para que lo hiciera, cuando me levantaba los pies para sobarse y cuando me miraba para que le diera algo que yo comía, cuando quería que lo sobara y me ponía la cabeza en cualquier cosa que tuviera encima de las piernas.
Eres mi mejor amigo y te voy a extrañar mucho, me da mucha tristeza que un cáncer te lleve como lo hizo con mi abuelito y lo más triste es que no pude hacer mucho.
Hoy y especialmente el día de mañana serán los días más tristes de mi vida, voy a tener que poner a Marcelo a descansar, sería muy triste que el sufriera su muerte asfixiado o no se no quiero que tenga una muerte mala, creo que es la mejor manera y no quiero ser egoísta dejándolo conmigo y que estuviera sufriendo esa enfermedad desgraciada.
Empezó hace un mes esta pesadilla, hacia un mes que Marcelo empezó con tos, pensé que era un catarro, pero al no pasar lo lleve con los veterinarios, al principio pensó que era un catarro también porque no había nada más. Al los días volvió a presentar la tos, me preocupe por qué no sabía que pasaba, entonces lo volvía a llevar al veterinario, donde el Dr. Empezó a dudar de que no era un catarro. Decidimos darle quince días más (en ese tiempo era semana santa), cuando pasaron los quince días seguía igual, lo lleve a tomarle las radiografía. Cuando el Dr. (de donde tome las radiografías) Salió me dijo que mi perro estaba mal y que le contara bien el caso de mi perro, me mostro las radiografías y salió que mi Marcelo tenía un gran tumor en un pulmón y que su corazón estaba agrandado, al principio fue muy difícil aceptarlo, luego lleve las radiografías con los drs. Que miran a Marcelo y me dijeron que esperáramos para darle su tratamiento.
Paso un mes y Marcelo seguía con tos, ahora era más frecuente, comenzó a preocuparme y me di cuenta que era el momento de darle su medicina para que respirara bien. Todo iba muy bien Marcelo comenzaba a respirar bien la semana pasada, entonces me di cuenta que Marcelo ya no quería comer, el Dr. Me dijo que le diera unos aceites. Cuando se lo di comió, todo siguió bien, luchando para que comiera porque a veces no quería hacerlo. El viernes lo lleve con los Dr. y se dieron cuenta que Marcelo ya empezaba a infartarles (inflamar) los nódulo linfático de una pierna y me menciono que debía estar vigilando los demás nódulos y así lo hizo, lo pesamos y estaba en 78 libras. Hasta el día de ayer Marcelo empezó con fiebre, le di panadol, para bajarla, se mejoro por ese momento, mas noche me fije que se quejaba y cuando lo vi lo vi muy preocupado sus ojos estaban demasiado abiertos y no me hacía caso, su respiración era difícil y su corazón latía demasiado rápido, lo levante y él se venía para abajo, no supe que hacer, pensé que mi perro se iba morir por la mirada que él me hacía. Lo sobe, lo deje hasta que se tranquilizo y se durmió.
En la noche me puse a pensar que el momento había llegado Marcelo ya tenía infartado el nódulo mandibular y eso significaba una sola cosa, Marcelo se ponía más grave y que él estaba en el punto más difícil de la enfermedad. Recordé todas las cosas que pase con Marcelo, nunca voy a olvidar a mi perro, mi amigo, mi confidente y mi familia como fue el para mí. A pesar de que era mi perro era mi mejor amigo y como amigo siempre hay momentos buenos y malos, me acorde de cómo Marcelo llego y de los momentos felices que pase con él, especialmente cuando Marcelo dormía conmigo y con mi mascota el pollo, lo deje dormir conmigo hasta que el ya me sacaba de la cama, aparte comenzó con la maña de orinarse en las orillas de la cama y eso me hace recordar que es un perro demasiado terco nunca aprendió a orinar en el patio. Pase muchos momentos con Marcelo tristes y alegres.
Quiero que sepan que un perro no es un animal que está en tu casa para moverte la cola, comer y cagar, es un amigo que te acompaña en las buenas y en las malas y que te da su amor sin pedir nada a cambio, aun cuando uno se enoje con su perro nunca te va a rechazar y te da su amor incondicionalmente.
A todos los que llegaron a conocer a Marcelo saben que fue el mejor rottweiler, bueno y que nunca mordió a nadie, a todo el mundo le daba miedo porque hacia como que los iba a morder pero era porque quería que los sobara cuando saltaba.
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